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TALLA BAJA

El crecimiento de un niño es uno de los mejores indicadores de salud.

Pocas cosas tienen tanta expectativa como el crecimiento y desarrollo de un hijo que viene al mundo. Demás está decir que cuando uno tiene un hijo que no presenta una enfermedad o problema de nacimiento en particular, la atención de los padres está puesta en la evolución normal de su hijo. El crecimiento y desarrollo durante la infancia es tan manifiesto, que aún desconociendo sobre el tema los cambios son claramente visibles, sin embargo solo resta saber si son los adecuados.
En primer lugar es importante reconocer que el crecimiento y desarrollo de un niño luego de nacer es una continuidad de lo que ha venido creciendo antes de nacer. Este aspecto referido como crecimiento fetal es de suma importancia y cada vez centra mayor atención durante el control de la embarazada, así como las políticas sanitarias de la mayoría de los países. Con un adecuado control de la mujer embarazada es posible saber en la mayoría de los casos si un niño está creciendo bien dentro de la panza de su madre. Como es bien conocido, en los países en vías de desarrollo la incidencia de niños que no crecen bien durante la vida intrauterina es mayor que en los países desarrollados. La consecuencia es que nacen niños pequeños para edad gestacional (PEG) que puede afectar solo al peso, a la talla o ambos estos últimos llamados PEG armónicos. Son muchas las causas por la cuales un niño puede crecer en forma inadecuada durante el embarazo. No es este el lugar para detallar todas estas causas pero vale la pena mencionar algunas. Sin duda la nutrición durante el embarazo es un factor determinante y si la mamá fue desnutrida durante su infancia el riesgo es mayor. Otro punto importantísimo a destacar es el tabaquismo que por factores tóxicos asociados a una inadecuada oxigenación son muy malos para el bebé. También alteraciones en la placenta por envejecimiento placentario o hipertensión materna entre otros pueden llevar a una menor nutrición y oxigenación del bebé. Por último algunas enfermedades infecciosas maternas o problemas propios del bebé pueden ser causa de un menor crecimiento fetal. De todos los niños que nacen PEG aproximadamente un 90% si reciben una adecuada nutrición y se encuentran sin problemas de salud recuperarán su peso y su talla (fenómeno llamado catch-up), y su crecimiento y desarrollo se ubicará dentro de los parámetros normales. El 10% restante, aún con una alimentación adecuada, no presentarán un crecimiento compensador postnatal y permanecerán bajos, los cuales deberán ser controlados y eventualmente estudiados por médicos especialistas para evaluar los posibles tratamientos a implementar.
El otro aspecto referente al crecimiento y desarrollo postnatal tiene que ver con la edad gestacional en que el bebe nace. Como bien todos saben, la mayoría de los niños prematuros nace con un peso y talla más pequeño que los nacidos a término. A mayor prematurez más pequeños serán los bebes. Dependiendo del tiempo de prematurez es posible que un niño prematuro pueda tardar hasta los 3 años de vida en recuperar el crecimiento normal.
Para evaluar si un niño crece en forma adecuada debe ser comparado con un patrón de normalidad. Para ello en muchos países cuentan con la referencia del patrón normal para cada población en particular. Ello está plasmado en lo que se llaman comúnmente las tablas de percentilos. Existen tablas para la talla, el peso, la cabeza, los segmentos corporales, etc. Los percentilos representan la dispersión de la talla normal dentro de un parámetro de probabilidades. Usualmente las gráficas incluyen los valores comprendidos entre el percentilo 3 y el 97. Ello significa que un niño normal debería en el 94% de los casos ubicarse dentro de estos percentilos. La talla final de un niño no solo está influenciada por factores fetales (maternos y placentarios) sino que en un porcentaje significativo por factores genéticos. La talla de los padres influye en forma significativa en la talla de los niños. De ello resulta que la mayoría de niños presentan una talla similar a la de sus padres.

Sin embargo la talla al nacer está relativamente poco influenciada por la talla de los padres (excepto en padres muy grandes o muy pequeños), de ello resulta que la mayoría de los niños nacen con una talla bastante similar dentro de un estrecho margen.
Es tan rápido el crecimiento durante el primer año de vida que solo en esta etapa su medición cada 2 meses da una idea cabal de cómo está creciendo un niño.
Que un niño se encuentre en el percentilo 75 de talla y peso a los 4 meses de vida no necesariamente significa que la proyección de ese percentilo será su talla final. Existen diferentes patrones de crecimiento normal. Hay niños que crecen siempre dentro de un percentilo dado y otros que cruzan percentilos. Esto último es muy común dentro de los primeros años de vida, donde un niño sano busca un carril de crecimiento en más o en menos del que poseía en los primeros meses de vida. Es importante conocer esta variante normal, pues este fenómeno deja de ser normal si ocurre luego de los 4 años de vida.
La evaluación del crecimiento de un niño no es solo con la medición del mismo en un momento dado, sino lo ideal es por lo menos tener un periodo de seguimiento de más de 4 meses (en niños menores de 1 año puede ser menos) para calcular la velocidad de crecimiento. La velocidad de crecimiento de un niño está influenciada por mecanismos nutricionales, genéticos, hormonales y emocionales. Un elemento adicional para evaluar el crecimiento de un niño es la maduración esquelética, comúnmente llamada edad ósea. De acuerdo al grado de maduración se establece una edad ósea para cada niño en particular. Con la edad ósea uno puede estimar el potencial de crecimiento que tiene ese niño.

¿Cuáles pueden ser las razones por las cuales un niño no crezca bien? Nuevamente las causas pueden ser innumerables, sin embargo cualquier enfermedad que sufra un niño puede afectar su crecimiento. Los factores ambientales como la nutrición y las enfermedades infecciosas son en ocasiones determinantes en esta etapa de rápido crecimiento. Por ello el relevamiento del crecimiento y desarrollo de una población es un buen indicador de las condiciones de salud de ese grupo. En general los individuos de bajos niveles socioeconómicos suelen presentar una menor estatura. Las enfermedades agudas (días o pocas semanas) solo repercutirán en el peso sin alteración del crecimiento. Por el contrario enfermedades prolongadas o crónicas, con internación podrán afectar el crecimiento.  Sin embargo es importante destacar que aún habiendo sido afectado el crecimiento por alguna enfermedad, una vez recuperado de la misma, la gran mayoría de los niños presentarán un crecimiento compensador (catch-up) y recuperarán su crecimiento previo. Algunos medicamentos como los corticoides pueden influir negativamente en el crecimiento del lactante o el niño mayor. En general estos medicamentos se indican en niños con bronquitis alérgica. Sin embargo no hay que olvidar que el niño que sufre espasmos bronquiales a repetición suele presentar una menor oxigenación y una menor alimentación que también podría repercutir en el crecimiento si no es adecuadamente tratado. Por ello estos medicamentos en dosis bajas o moderadas mejoran la enfermedad del niño y probablemente no influencien negativamente el crecimiento del niño.
Un aspecto que preocupa bastante a algunos padres es el niño inapetente. Son niños delgados que suelen saciarse con muy poco alimento y en ocasiones lo rechazan. Es importante remarcar que la mayoría de estos niños crecen en forma normal. Si bien no es una patología, en ocasiones una consulta con un médico nutricionista que oriente sobre el contenido nutricional de los alimentos e indique alternativas para fortificar los mismos ayudará a mantener un adecuado ingreso calórico de acuerdo a las necesidades del niño. Un niño de estas características debe ser controlado para evitar que exista una detención o disminución en el peso que si se extiende por varios meses podría influir negativamente en su crecimiento.
Existe una variante normal del crecimiento en la infancia que se llama retardo de crecimiento constitucional o madurador lento. Son niños que presentan un enlentecimiento en su crecimiento aproximadamente entre los 3 y 5 años de edad. Ello lleva a que el niño que a lo mejor crecía en percentilo 25 disminuya al percentilo 3 o inclusive este por debajo del percentilo 3. Sin embargo el crecimiento luego de los 5 años suele presentar un ritmo normal y crecen en forma paralela al de los demás niños. Estos niños tiene una edad ósea considerablemente menor a su edad cronológica lo que les permite recuperar parte de su talla durante la pubertad. En general los niños que presentan esta variante de crecimiento normal suelen tener antecedentes familiares de un crecimiento similar, reflejado por una madre que presentó una primera menstruación tardía o un padre que recuerda haber pegado el estirón de la pubertad más tarde que sus compañeros.
Finalmente es importante resaltar que uno nunca podrá evaluar el crecimiento de un niño si no lo miden. Por eso es fundamental que concurran al pediatra a control en forma periódica.